Trama y estructura

Trama y estructuraPor Ian Reid

 

Un excesivo énfasis en una trama ingeniosa (Matthews incluyó la «ingeniosidad» entre los «requisitos principales» del cuento), y una especial fruición puesta en el giro final, a la manera ejemplificada por los relatos de O. Henry, resulta particularmente desafortunada, puesto que ha tendido a provocar una reacción crítica de menosprecio hacia todos los finales sorprendentes, algunos de los cuales no son, sin embargo, recursos de manipulación, sino más bien formas de elucidar significados latentes en el tono narrativo.

 

Forma, tema y procedimientos

 

 «La Parure» (“El collar”), de Guy de Maupassant es un buen ejemplo de esto. Su personaje principal, Mme. Loisel es la esposa de un funcionario público de menor rango que anhela una vida de lujos, especialmente en lo referente a la posesión de ropa y joyas costosas, y que se encuentra muy irritada por el exiguo ingreso de su marido. Estos sentimientos se ponen de manifiesto cuando la pareja es invitada a una recepción oficial. La señora Loisel forma tal escándalo por el hecho de no tener nada con qué adornarse para la ocasión, que la pareja decide pedir prestado un collar de diamantes a unos conocidos más pudientes. El collar se pierde. Después de frenéticos esfuerzos, logran obtener prestada una importante suma de dinero con la que compran otro, que envuelven (sin confesar su desventura) a los dueños del collar original. Los Loisel se dedican a trabajar sin descanso durante la siguiente década para cancelar la enorme deuda. Sólo después del largo período de expiación es que la mujer se entera de que el collar perdido no era sino una imitación barata. Esta repentina revelación hace que el cuento haya sido desfavorablemente apreciado por algunos críticos. Roger Colet, por ejemplo, omite «La Parure» de su reciente selección de las obras de Maupassant, argumentando, en una referencia alusiva, que la trama es artificial.

 

Ingenio e ironía

 

Pero hay más que esto, como Cleanth Brooks y Robert Penn Warren muestran en su antología anotada Understanding Fiction, que incluye y discute «La Parure» en la misma sección en la que sitúa el conocido cuento «The Furnished Room», de O. Henry. Este último trata del fracaso de un hombre para encontrar a su amada. Durante meses la ha buscado en la gran ciudad, y la narración comienza cuando el fatigado personaje alquila una habitación en una de las muchas casas viejas del bajo West Side de New York. Le hace a la propietaria la misma pregunta que ha repetido mil veces en otros lugares ¿Ha tenido entre sus transitorios inquilinos, a una joven actriz rubia, de complexión media, etc., con un lunar en el párpado izquierdo? No, la propietaria no puede recordar a alguien así. Desalentado, se hunde en un melancólico ensueño que es repentinamente invadido por una fragancia de clavellinas: ¡El perfume de su amada! Baja precipitadamente las escaleras y pregunta a la propietaria quién' ocupó ese cuarto previamente. Pero ninguno de los huéspedes recientes que le describe podría haber sido la mujer buscada. Cuando regresa a su cuarto, el aroma ha desaparecido. Entonces, después de bloquear todos los intersticios, abre la llave del gas. Entre tanto, la propietaria está contándole a un amigo que ha alquilado el problemático cuarto del tercer piso a un hombre joven. No; no le contó acerca del suicidio que allí tuvo lugar la semana anterior. La joven difunta «debía haber cometido un desliz grave, como para suicidarse intoxicándose con gas»; linda, de veras, «excepto por aquel lunar que tenía en el párpado izquierdo».

 

Como señalan Brooks y Warren, O. Henry pareciera ser culpable aquí de deshonestidad artística. La personificación, y por lo tanto la motivación, son superficiales y la historia no llega a ser sino una mera demostración mañosa de la «ironía del destino». La información retenida, la mentira, sólo actúan sobre el lector; ya que presumiblemente, si la propietaria le hubiera dicho al joven la verdad, que la muchacha estaba muerta, etc., su reacción hubiera sido igualmente desesperada. El final provee, cuando mucho, una ilusión de significado.

 

Tema y justificación

 

 Pero en el cuento de Maupassant el sorprendente giro final, más que un mero hecho oculto, revela una triste ironía; trae a la superficie el significado real de la acción que lo antecede. La joya perdida era, después de todo, sólo pasta, fantasía sin valor. Y lo mismo es de alguna forma el collar «real», el que a Mme. Loisel le cuesta tanto pagar (no sólo en dinero). El tema del cuento tiene que ver con los valores verdaderos y falsos, y la falsedad del objeto perdido se convierte así en el símbolo de la situación básica. En retrospectiva, la pérdida de la joya no supone tanto un terrible infortunio como una bendición disfrazada.

 

La crítica necesita entonces distinguir entre el final artificioso el que nos sacude para permitirnos percibir algo fundamental acerca de lo que hemos estado leyendo. […]

 

Del libro The Short Story. Fragmento del capítulo “¿Cualidades esenciales del cuento?”