El estatuto de lo fantástico en F. H.

El estatuto de lo fantástico en F. H.Por Maria Chiara D’Argento (Università degli Studi di Napoli “Federico II”)

 

            […] Puede considerarse a Tzvetan Todorov como el iniciador de la reflexión sobre lo que estimamos como literatura fantástica, puesto que en 1970, con su Introduction à la littérature fantastique elabora la primera sistematización teórica del tema. Antes de él otros –como Pierre Georges Castex, Luis Vax, Roger Caillois– habían intentado definir lo fantástico, pero sin lograr su nivel de organicidad y complejidad que le han convertido en una referencia obligada para todos los estudios posteriores.

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Lenguaje y escritura creativa

Lenguaje y escritura creativa. (Imagen: Chema Madoz)El lenguaje es una convención para la comunicación y la representación. Las palabras sólo significan algo similar/compartido para aquellos que participan del código común, es decir, del pacto que ha definido la relación (arbitraria) del lenguaje con la realidad. Pero no es un sistema cerrado. Se transforma por interacción. Va creciendo y modificándose a partir de todo (personas, objetos, usos, normas, etc.) lo que participa de él.

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Usos de la descripción

Usos de la descripciónLa descripción está obligada a presentar de forma sensible la realidad que está tratando. Es decir, debe permitir que el paisaje, los objetos, las personas, etc. se perciban como entidades físicas que actuarán como vehículo de algo que no puede contarse de ninguna otra manera. Esto es lo que justifica su presencia en un texto. De no ser así, lo que se reflejará serán sentimientos, opiniones, reflexiones e interpretaciones que harán que el personaje se coloque por delante del paisaje, los objetos, etc. haciendo  de su inclusión algo totalmente prescindible.

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Apuntes sobre certezas e incertidumbres

Apuntes sobre certezas e incertidumbresEscribir un texto literario supone siempre contar algo. Generalmente se entiende que el escritor ha de tener siempre presentes los llamados “grandes temas”, a saber: el amor, la muerte, la amistad, el odio, la venganza, el dolor, la soledad, el poder, etc. Y que ha de tener sobre ellos una opinión clara y concreta que será la que exponga en sus textos. Esta posición, fundada en las certezas, origina a menudo problemas importantes. Por ejemplo el uso y abuso de lugares comunes, es decir de “tesis” generales que no aportan nada a la literatura y que, en general, caen en la convención o el tópico. O la tendencia a que sea una certeza enunciada, que no precisa ser construida con los materiales de la novela, de manera que éstos terminan siendo decorado de fondo de un discurso ajeno a ellos en buena medida o forzados hasta lo inverosímil en su defensa de la “tesis”. O la creencia en que no precisa desarrollo alguno, lo que conduce a textos que lo cuentan todo en las primeras páginas y repiten lo mismo una y otra vez. En todos estos casos, la participación del lector queda limitada a aceptar o no la “tesis” expuesta y, en todo caso, a admirar o no la brillantez del autor que la ha formulado.

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