Rincón bibliográfico

La otra cadena del libroContaba Raymond Roussell, uno de los escritores más excéntricos y heterodoxos (y por ello interesantes) del siglo XX, en un texto que tituló Cómo escribí algunos de mis libros (1935), que para estimular su imaginación y tener un método al que recurrir a la hora de ejercitar la escritura, partía de dos términos morfológicamente cercanos, por ejemplo «billiards» y «pilliards», y los colocaba en los extremos del folio. El ejercicio consistía (es un resumen y una simplificación) en construir un arco narrativo que uniera los términos, de manera que el primero llevara, por medio de eslabones inesperados y sorprendentes, al segundo.

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Vallejo centenarioLa poesía en lengua castellana dejó de ser las misma desde la aparición de Trilce, en 1922: fue impreso en los Talleres Gráficos de la Penitenciaría de Lima y costeado con un premio de 20 libras peruanas que César Vallejo (Santiago de Chuco, 16 de marzo de 1892-París, 15 de abril de 1938) ganó con el cuento "Más allá de la vida y la muerte", que compartimos por gentileza de Serapis Editora en su libro Escalas, también compuesto en la cárcel.

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Heker: La trastienda de la escrituraLa autora argentina Liliana Heker, escritora y maestra de escritores, se refiere a La trastienda de la escritura (Alfaguara): "Tengo ideas de cuentos que quiero escribir y sin embargo no encuentro cómo", cuenta. Y también: "Encontrar la forma es la gran aventura de la escritura. Sé que voy a encontrar la forma si trabajo lo suficiente, que aparezca es una cuestión de trabajo con el material, no tiene nada que ver con la motivación".

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Sontag: Ante el dolor de los demásCaptar una muerte cuando en efecto está ocurriendo y embalsamarla para siempre es algo que sólo pueden hacer las cámaras, y las imágenes, obra de fotógrafos en el campo, del momento de la muerte (o justo antes) están entre las fotografías de guerra más celebradas y a menudo más publicadas. No cabe duda alguna sobre la autenticidad de lo mostrado en la foto que en febrero de 1968 Eddie Adams hizo del jefe de la policía nacional de Vietnam del Sur, general brigadier Nguyen Ngoc Loan, que dispara a un sospechoso del Vietcong en una calle de Saigón. Sin embargo, fue montada por el general Loan, el cual había conducido al prisionero afuera, a la calle, con las manos atadas a la espalda, donde estaban reunidos los periodistas; el general no habría llevado a cabo la sumaria ejecución allí si no hubiesen estado a su disposición para atestiguarla. Situado junto a su prisionero a fin de que su perfil y el rostro de la víctima fueran visibles a las cámaras situadas detrás de él, Loan apuntó a quemarropa. La foto de Adams muestra el instante en que se ha disparado la bala; el muerto, con una mueca, no ha empezado a caer. Para el espectador, para esta espectadora, incluso muchos años después de realizada la foto..., vaya, se pueden mirar estos rostros mucho tiempo y no llegar a agotar el misterio, y la indecencia, de semejante mirada compartida.

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