El collar

El collar - MaupassantPor Guy de Maupassant

 

Era una de esas hermosas y encantadoras criaturas nacidas como por un error del destino en una familia de empleados. Carecía de dote, y no tenía esperanzas de cambiar de posición; no disponía de ningún medio para ser conocida, comprendida, querida, para encontrar un esposo rico y distinguido; y aceptó entonces casarse con un modesto empleado del Ministerio de Instrucción Pública.

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Felisberto Hernández: «El balcón»

Felisberto Hernández: «El balcón»El balcón

 

Felisberto Hernández

 

Había una ciudad que a mí me gustaba visitar en verano. En esa época casi todo un barrio se iba a un balneario cercano. Una de las casas abandonadas era muy antigua; en ella habían instalado un hotel y apenas empezaba el verano la casa se ponía triste, iba perdiendo sus mejores familias y quedaba habitada nada más que por los sirvientes. Si yo me hubiera escondido detrás de ella y soltado un grito, éste enseguida se hubiese apagado en el musgo.

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Rodolfo Walsh

Rodolfo WalshLos textos que publicamos a continuación constituyen parte de los materiales de clase utilizados en la lectura de Operación Masacre, el libro pionero de Rodolfo Walsh donde se cruzan por vez primera la crónica periodística y la novela, inaugurando un nuevo tipo de enunciación o género literario que dio en llamarse Novela de No-Ficción. La editorial Libros del Asteroide acaba de publicar el libro en España, después de años de estar descatalogado.

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«Quiero saber por qué», de Sherwood Anderson

Sherwood AndersonAquel primer día en el Este nos levantamos a las cuatro de la mañana. La tarde anterior nos habíamos apeado de un tren de mercancías en el límite de la ciudad y gracias al instinto certero de los muchachos de Kentucky dimos con el camino a la pista y los establos a la primera. Entonces supimos que lo íbamos a pasar bien. Inmediatamente, Hanley Turner encontró a un negro que conocíamos. Era Bildad Johnson, un tipo que en invierno trabaja en las caballerizas de Ed Becker, en Beckersville, nuestro pueblo. Al igual que casi todos nuestros negros, Bildad es buen cocinero, y por supuesto, como a todo aquel que es alguien en nuestra región de Kentucky, le gustan los caballos. En primavera, Bildad se busca la vida por ahí. Un negro de nuestras tierras es capaz de engatusar a cualquiera para que le deje hacer lo que le venga en gana. Bildad embauca a los tipos de los establos y a los criadores de caballos de nuestra zona, en los alrededores de Lexington. Al atardecer, los criadores van a pasar el rato al pueblo, a charlar y quizá echar alguna partida de póquer. Bildad les acompaña. Siempre anda haciendo pequeños favores o hablando de comida, pollo dorado a la cazuela, o cuál es la mejor forma de cocinar boniatos y pan de maíz. Se te hace la boca agua con solo escucharlo.

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