Presentación
A lo largo de las cinco sesiones se intentará introducir al espectador en una serie de paradojas o propuestas de análisis que le permitan acercarse más a la obra contemplada, hasta llegar a hacerla suya.
Se trata de formular un trabajo a partir de dos proposiciones discutibles y que en un primer momento podrían parecer evidentes o absurdas:
1-En el Arte no hay progreso.
2- Cada época, cada cultura, cada civilización sea cual sea el momento de desarrollo en que se encuentre, descubre el modo adecuado: los materiales, la “manera”, la técnica para expresar aquello que quiere contar y no otra cosa. Desde la prehistoria hasta nuestros días.
Y a partir de las obras contempladas cada época nos habla de si misma, de sus preocupaciones, sus modos de pensar, de organizarse, las relaciones de los diferentes estamentos, la valoración del individuo concreto o colectivo, etc., Y no sólo a través de lo representado, sino sobre todo a partir de las “formas” utilizadas, que son las que realmente nos comunican. El mundo del arte es el mundo de la “forma” que incluye los más diversos elementos: Color, línea, volumen, ritmo, medida, etc. Las formas significan, nos hablan. Y no se trata por tanto de hacer una sociología desde afuera de tipo documental o historicista, sino de adentrarnos en la obra y dejarla hablar. Lo que está afuera de ella puede servir después para ampliar nuestro conocimiento, situarla en el tiempo, en las diferentes escuelas, la aportación de los artistas individuales, etc. Pero si consideramos que el arte de la antigüedad tiene el mismo y a veces más valor para conmovernos que el arte que se realiza en los tiempos modernos, es sólo porque ese mundo de las formas es un lenguaje universal que salta por encima del tiempo.
Es evidente que, dada la brevedad del curso, se trata sólo de un “juego”, una iniciación en un método que parte de un aparente caos para que las miradas se abran, los conceptos ya elaborados o aprendidos se pongan en duda o en movimiento y empecemos realmente a mirar la obra por nosotros mismos, sin que sea la anécdota la que nos distraiga. Porque no es la anécdota o el tema en sí el que nos importa, sino el “modo” en qué se nos cuenta. La “forma” que se elige para transmitir un significado que se hace así universal.
Duración
4 sesiones de dos horas (ocho horas)
Modalidad
Presencial Ver Función Lenguaje
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