Francisco Pino: Un verbo de altos vuelos

Francisco PinoLa riqueza de Francisco Pino (Valladolid, 1910-2002) nace en su vitalidad sin máscaras, en el todo de su fugacidad. Es por eso que sus lectores, más que admiradores, practican el hondo fervor de la mirada. Así ha pasado su ya larga vida, prendido siempre del brazo de esa enseñoreada y terrible dama que es la poesía, tan vieja y tan joven a un tiempo, tan amada como odiosa, prendido siempre de sus inasequibles contradicciones y paradojas. Es por eso también que fue capaz de desarmarnos con cada una de sus nuevas entregas, de sorprendernos con la autoridad de una escritura situada, sin la menor duda, entre las mejores y más importantes de nuestra poesía. Un poeta que a sus noventa y dos años sigue arriesgando, cuidando hasta el extremo una voz si cabe, más moderna y decidida a cada paso, dueño de unas constantes expresivas que le han llevado, en los últimos años, a exponer soluciones tan excepcionales como delicadamente decididas, siempre preso de un canto que es lectura del mundo, su razón de ser y su único motivo. Un espíritu pertinaz y rebelde, pero musical y medido. Leer más: Francisco Pino: Un verbo de altos vuelos

René Char: Deber de toda luz

René CharFuror y misterio reúne una parte importante de los poemas y de los libros escritos entre 1938 y 1947 por René Char (1907-1988), una de las voces mayores de la poesía en lengua francesa del siglo XX. Un periodo de diez años que, desde el punto de vista histórico, es agotador en todos los conceptos. Incontestablemente pues, la Historia marca definitivamente su escritura. Esta recopilación, que es una suerte de sueño poético, entremezcla poemas, prosas poéticas y aforismos que bordean el lirismo desde una tensión marcada por la voluntad de asir, comprender y sorprender el surgimiento de la palabra poética, su rostro nupcial: “Desaparece ahora, escolta mía, erguida en la distancia;/ La suavidad del número acaba de destruirse./ Os despido, aliados míos, violentos míos, mis indicios./ Todo te arrastra, obsequiosa tristeza./ Amo”. Furor y misterio refleja nítidamente cómo fue la vida de René Char después de su alejamiento del surrealismo, su compromiso con la resistencia francesa frente al nazismo, y su gran deseo de conservar y preservar la pureza y la fuerza del lenguaje poético: “En nuestras tinieblas no hay un sitio para la Belleza. Todo el sitio es para la Belleza”. Aún así, muchos de sus poemas nos hablan del duro camino que lleva al poeta a tomar la decisión de entrar en la clandestinidad en mayo de 1942, nos recuerdan el dolor, la cólera y el resentimiento frente “a todo esto”, lo que hace que la expresión se vuelva anhelante, casi jadeante, marcada por un léxico decididamente connotativo, evocador de la destrucción y la degeneración física y moral. Todo este paisaje se traduce en el deseo de un hombre que quiere tomar partido por “la vida humillada”: “El poema es ascensión furiosa; la poesía, el juego de las riberas áridas”.

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August Strindberg y Per Olov Enquist

Strindberg / EnquistSe presentan en este volumen dos obras teatrales con un denominador común: August Strindberg. La primera le pertenece como autor y la segunda como personaje protagonista bajo la mirada de otro autor: Per Olov Enquist, quien fabula en ella  un imaginario encuentro entre seres reales: el escritor sueco, su ex mujer y la actual compañera de ésta. Strindberg fue un hombre en guerra perpetua contra su amor a la vida. Quería bañarse de humanidad, pero en cuanto sus pies se acercaban a la orilla de otras existencias, sentía –de forma inevitablemente patológica- la corriente fría de un mar glacial. Y una vez más se quedaba sólo. Es curioso que un tipo de este talante haya terminado por hablar tan claramente a la inmensa mayoría aunque, eso sí, de lo que nos habla este individuo es de la parte más dolorosamente privada de nuestra inmensa semejanza. Leer más: August Strindberg y Per Olov Enquist

En breve luz: Arthur Cravan y Mina Loy

Arthur CravanTiene más mérito descubrir el misterio en la luz que en la sombra
Todo gran artista tiene el sentido de la provocación
Los lerdos sólo ven lo bello en las cosas bellas.

Marie Lowitska

 

 

Sobrino de Oscar Wilde, con quien mantenía un escrupuloso parecido físico, Fabian Avenarius Lloyd (1887-¿1918?), más conocido como Arthur Cravan, fue una figura extraña y singular de las vanguardias históricas. No fue miembro numerario de ningún movimiento en concreto, pero fue un precursor avant la lettre del dadaísmo y el surrealismo, cuyos fundadores han reivindicado su meteórico y polémico legado. La misteriosa desaparición de Cravan en 1918, en la bahía del Golfo de México, ha magnificado su leyenda hasta hacerla parte del mito fundacional del arte del siglo XX. Por primera vez en castellano, la editorial El Olivo Azul presenta un libro con los cinco números de la revista Maintenant, cuyo contenido redactó íntegramente Arthur Cravan, firmando con distintos seudónimos, y distribuyó él mismo por las calles de París, entre 1912 y 1915, montado en un carrito de reparto. Coincide esta edición de Maintenant, un tesoro bibliográfico para cualquier interesado en la génesis de las vanguardias, con la aparición en librerías de dos obras de Mina Loy (Londres, 1882-Colorado, 1966), poeta modernista y esposa de Cravan. Nunca antes se había editado a Loy en lengua castellana, por lo que Breve Baedeker lunar (Torremozas, 2009) y Antología poética (Huerga y Fierro, 2009) significan el descubrimiento de esta esquiva artista multidisciplinar, admirada por Ezra Pound y T.S. Eliot, para el público español.

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