La poesía contemporánea del Perú

La poesía contemporánea del PerúLa antología poética de 1946 La poesía contemporánea del Perú, ahora presentada en edición facsímil -la primera- por la Biblioteca Abraham Valdelomar en su colección "La fuente escondida", de Jorge Eduardo Eielson, Sebastián Salazar Bondy y Javier Sologuren, con ilustraciones de Fernando de Szyszlo, es uno de los momentos clave de la historia editorial del Perú y de la conformación de una tradición y un canon dentro de la producción poética nacional. La colección dentro de la cual se incluye esta edición facsímil está dirigida por el poeta, crítico, traductor y editor peruano Ricardo Silva-Santisteban (1941), conocido en España por haber preparado la edición de las Obras Completas de César Vallejo publicadas por Visor y, sobre todo, por haber traducido las Obras Completas de Mallarmé publicadas por Hiperión.

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Javier Lostalé: Rosa y Tormenta

Javier LostaléLa figura del corredor de fondo –en su soledad y radicalidad más inseparables, originadoras de un espacio propio- guarda cierta similitud con la trayectoria de algunos poetas. Sobre todo, allí donde la lateralidad de los modos y modas o el silenciamiento público sólo permiten hacer fructificar una obra a la larga. Recordemos (son casos bien diversos) cómo Juan Eduardo Cirlot fue más conocido en vida como crítico de arte (y autor de un excelente Diccionario de símbolos) que como poeta y que, sólo mucho después de su fallecimiento, ha podido el lector común acceder a su obra entera. Antonio Gamoneda, por su parte, no entró en el circuito obvio de los otros miembros de su generación hasta publicarse la edición de sus poemas en Cátedra por parte de un certero Miguel Casado; y aún hoy, en determinados aquelarres del gremio tratan de rebajar su condición. O, un raro excelso, tenemos asimismo la peripecia del poeta canario Luis Feria; quien por seguir un camino no trillado y retirarse en vida a la periferia no ha sido reivindicado en su alto valor hasta ser editado por Pre-Textos.

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Rondar la nada y las tinieblas

La nada y las tinieblas. La Uña Rota. Ilustraciones de Javier RozHubo un tiempo en que las palabras y las cosas se vinculaban por un fino pero resistente hilo teológico. Uno de los momentos más interesantes de este vínculo se encuentra en la carta que el diácono inglés Fridegiso enviara a Carlomagno en el año 800, conocida como Carta sobre la nada y las tinieblas (De substantia nihili et tenebrarum). Fridegiso argumenta allí, desde una perspectiva lógico-gramatical y textual, la existencia real de estos dos conceptos problemáticos en la historia del pensamiento. Reverso exacto de Nietzsche y Foucault, Fridegiso arriesga una argumentación que linda con la herejía (de hecho conocemos esta Carta porque Carlomagno confía el estudio de la conveniencia de su contenido al monje irlandés Dungalo, en la abadía de Tours) y que se inscribe dentro de la línea literalista de la exégesis bíblica.

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"Polvo eres": De abrazos y fulgores

Detalle de la portada de Polvo eresHay un tono elegiaco en todo el libro, de remembranza y al mismo tiempo de luz radiante que se busca y se recuerda. Un libro emocionante y dulce, desesperado y lleno de esperanza y de brío. Uno de esos poemarios que te retuercen las tripas y te hacen sudar. La búsqueda consciente por parte del poeta de una distancia fría y calculada, que a veces ronda el cinismo y que al tiempo se hace tierna, doliente, una especie de canto del urogallo, escondido entre las matas, ante la presencia certera del cazador. Hay por eso algo de despedida, de premonición fatídica, pero calmada, como en ese rotundo poema titulado El fuego al amanecer, con el que se cierran las Cartas al mar, en esa última estrofa, que nos golpea como un dardo:

Las aguas bañarán mi cuerpo
y no podréis alcanzarme.
Sin prisa daréis
buena cuenta de mis restos.

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