Richard Dawkins: La divulgación como arte

El físico norteamericano Richard Feynman (Premio Nobel 1965) solía recordar lo que un amigo le comentó en cierta oportunidad. Señalándole una flor, dijo: "Yo como artista puedo ver lo hermosa que es, pero tú como científico lo desmontas todo y se convierte en algo anodino". Feynman (que acompañaba en bongós a una compañía de teatro y que incursionó en el dibujo y la pintura) respondió que él era sensible a la hermosura de la flor pero que, yendo más allá, podía apreciar la armonía del funcionamiento de sus células: "Lo que quiero decir es que no sólo hay belleza en esa escala de un centímetro: también hay belleza en una escala más pequeña". Feynman no entendía cómo podía la ciencia restar emoción a los misterios de la naturaleza.


Publica El País (Uruguay)

El título que el biólogo evolucionista inglés Richard Dawkins eligió para uno de sus mejores libros de divulgación, Destejiendo el arco iris, lo muestra compartiendo plenamente el pensamiento de Feynman. Fue inspirado por una estrofa del poema "Lamia" de John Keats: "La filosofía cercenará las alas de un Ángel,/ conquistará todos los misterios con la regla y la línea,/ vaciará el aire de fantasmas, y la mina de gnomos…/ destejerá un arco iris". En 1817, tres años antes de la publicación del poema, Keats había acusado a Newton de "haber destrozado toda la belleza del arco iris al reducirlo a un prisma".

Darwin, genes y polémicas

Dawkins ha venido ocupando en la divulgación de la ciencia y en la promoción del pensamiento crítico el lugar que dejaron vacante Isaac Asimov y Carl Sagan. Nacido en Nairobi en 1941 (Kenia era colonia británica), estudió en Oxford bajo la dirección del Premio Nobel de Medicina 1973 Nicolaas Tinbergen. En su primer libro, El gen egoísta (1976), buscaba esclarecer el papel que juegan los genes en la evolución, describiendo el modo como éstos compiten, a la vez que cooperan, en la generación de la diversidad biológica. Ello implicaba un giro radical con respecto a la teoría de Darwin: ya no eran más los individuos los agentes del cambio -por la reproducción en copias no del todo exactas y el efecto del entorno- sino los genes. Dawkins se convertía también en el artífice del controversial concepto de "meme", que permite explicar cómo ciertas unidades mínimas de cultura (una leyenda urbana, una melodía) tienen más posibilidades de autorreplicarse que otras, poniendo así a la diversidad cultural bajo una óptica estrictamente darwiniana.

En años recientes -con mayor fuerza después de los atentados de Nueva York- Dawkins adquirió notoriedad por su ateísmo militante. Junto al filósofo Daniel Dennett y el desparecido Christopher Hitchens han sido representantes de lo que se ha dado en llamar "Nuevo Ateísmo", que busca advertir sobre los peligros que encierran, desde el punto de vista de la intolerancia y la discriminación, los prejuicios religiosos. Ya en El relojero ciego (1986), Dawkins cuestionaba las ideas del teólogo William Paley (1743-1805) para quien, como el mecanismo de un reloj, la diversidad de las especies es algo demasiado complicado como para haber surgido por accidente. Dawkins -junto con Dennett- defiende la tesis de que la selección natural puede explicarla por sí sola. Un debate reciente (2012) lo encuentra discutiendo sobre el origen del hombre con el arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, máxima autoridad de la iglesia anglicana. Moderados por el filósofo Anthony Kenny, ambos defienden sus posiciones con convicción pero manteniendo un saludable respeto (el video está accesible en YouTube con subtítulos).

Secreta belleza de la flor

En Destejiendo el arco iris, y admitiendo que Keats con su genio sensible le resulta un personaje más agradable que Newton, Dawkins procura develar el profundo sentido estético que conlleva en sí la ciencia (la compara con la poesía pero también con la música). Su propósito es presentar una imagen distinta a la que promueven ciertos sectores de la sociedad, desde los creacionistas a académicos humanistas, que la acusan de haber sustituido los misterios de la existencia por una insípida y fría visión mecanicista de la vida, sin sentido ético ni finalidad alguna. Dawkins afirma que esa misma mezcla de asombro y admiración que conduce a unos al misticismo es la que impulsa a los científicos a intentar averiguar todo lo que se pueda sobre el funcionamiento del mundo.

Comenzando justamente por los sorprendentes descubrimientos que propició la espectroscopía (la técnica surgida en el experimento que tanto disgustó a Keats), el autor propone un breve recorrido por el desarrollo de la ciencia, desde la física a la neurobiología, al tiempo que instala un relato sobre la evolución. De forma esperable, en un capítulo central acomete con fuerza sobre las pseudociencias (incluso inscribe la incredulidad de sus seguidores en un marco darwiniano: los niños son crédulos porque es beneficioso desde el punto de vista evolutivo). Hasta Los Archivos X caen víctimas de sus razonados y certeros golpes (la primera edición del libro data de 1998); califica a la serie de "poco inocente" ya que si bien se presentan dos perspectivas, la sobrenatural se impone siempre. Cita la "Tercera Ley" de Arthur C. Clarke, "cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia", advirtiendo la falacia a la que conduce su inversión: "Cualquier afirmación mágica que pueda hacerse en cualquier momento es indistinguible de un avance tecnológico futuro".

Dawkins también acusa de "malos poetas" de la ciencia a aquellos que la comunican a través de metáforas que desplazan su verdadera comprensión. Y ya en el terreno específico de la evolución, eleva sus críticas a las teorías no gradualistas (él sostiene que los saltos que se observan en el registro fósil se deben a la incompletitud de éste) llevándolas casi al nivel de pelea personal con el paleontólogo Stephen Jay Gould. Ahí el lector comprende que la "verdad" científica tampoco se construye sobre unanimidades.

Más interesantes, por lo reveladoras, son las secciones dedicadas a los estadios superiores de la evolución y al funcionamiento del cerebro. Entre otros fenómenos, se describen la forma como éste "teje" frecuencias para hacer que una misma nota suene distinta en una trompeta o en un violín (mientras que puede "destejerlas" para reconocer una voz en la multitud) y la ilusión del "cubo de Necker" que devela los trucos que utiliza la mente para elaborar modelos tridimensionales a partir de imágenes planas. Dawkins comenta el trabajo del neurobiólogo William Calvin sobre los cómputos que requiere el lanzamiento de una piedra. Un componente crucial es la sincronización. Calvin estimó que, para un blanco móvil a cuatro metros de distancia, la "ventana de lanzamiento" tiene una duración de centésimas de segundo, margen menor al tiempo de reacción de una célula nerviosa. La respuesta factible es la existencia de múltiples circuitos trabajando en paralelo cuyos resultados se promedian. Esa capacidad computacional (desarrollada por homínidos cazadores) pudo terminar dedicada a otros propósitos: el lenguaje, por ejemplo.



Ficha:

DESTEJIENDO EL ARCO IRIS
Richard Dawkins
Tusquets Fábula
Barcelona, 2012
352 páginas