Borges embargadoLo que empezó siendo un experimento narrativo publicado en una edición de 200 ejemplares, acabó produciendo en estos días un embargo ejecutivo a los derechos de autor sobre la obra de Jorge Luis Borges, en manos de su viuda, María Kodama. El embargo se produce a raíz de la sentencia que exculpa al escritor Pablo Katchadjian y que obliga a Kodama, la parte demandante, a pagar las costas del juicio.

 

Redacción FL

 

 

La publicación de El Aleph engordado ocupa por diversas razones una parte importante del debate cultural argentino desde el año 2009. Opiniones sobre la legitimidad del procedimiento, sobre sus implicaciones y sobre su valía, junto con las consecuencias de los procesos legales por los que pasó el caso, hacen del libro de Katchadjian un icono de la literatura argentina contemporánea. Los ingredientes son sustanciosos: artefacto experimental, texto canónico, escritor consagrado, legado millonario, vigilancia, denuncia, persecución. Se discute sobre apropiación, se intenta acotar la noción de plagio, se aducen homenajes, se reflexiona sobre las ficciones. El caso lo tiene todo.

 

Ricardo Strafacce, el abogado de Katchadjian, declaró: "Estamos contentos. Fue un proceso muy largo, que insumió diez años. Kodama imputó en su momento a mi representado por defraudación de los derechos de autor sobre el cuento El Aleph de Borges, a raíz de la publicación del libro El Aleph engordado. Katchadjian fue procesado pero la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal revocó el procesamiento y dictó el sobreseimiento. El abogado de María Kodama fue a la Cámara de Casación, donde el recurso fue declarado desierto: el sobreseimiento de Katchadjian, entonces, quedó firme, y ahora se dictó la ejecución de las costas del proceso. A saber, las costas de los abogados y la tasa de Justicia".

 

Según apunta el diario Clarín, “Katchadjian siempre explicó que el cuento, editado apenas en 200 ejemplares, era un experimento literario. Tampoco había motivaciones económicas: Katchadjian no se enriqueció con lo publicado, en virtud de la mencionada tirada. Pero la acusación a la que apuntó Kodama era de copia y adulteración. En el medio hubo polémica por el caso y escritores de la talla de Ricardo Piglia y César Aira llegaron a firmar un manifiesto en defensa de Katchadjian, quien es además profesor universitario”.

 

El “embargo ejecutivo” de los derechos de autor, que aparece citado en la sentencia, es en principio un acto administrativo, ya que según afirmó Fernando Soto, abogado de Kodama, “Ella nunca fue intimada a pagar. No es insolvente como para que la embarguen”. Soto presentó su relación de hechos: "La cámara nacional dijo que no hay delito, porque para que haya una infracción penal a la Ley de Propiedad Intelectual hace falta que exista también una estafa penal. Algo que no es el criterio de la jurisprudencia, prácticamente han derogado la ley penal de la ley de propiedad intelectual y con eso dijeron 'es verdad, se usó la obra de Borges sin autorización, se la alteró, fue a peritaje y se comprobó, pero no hay delito'. Entonces pidió el abogado los honorarios, porque su defendido salió sobreseído. Yo pedí, y no activé, la regulación de honorarios por la incidencia que le gané, cuando lo sobreseyeron y luego lo procesaron en la cámara federal. Pero no lo activé, ahora, probablemente, lo voy a activar, y lo voy a activar también con la señora Kodama para iniciarle un juicio por daños y perjuicios por haber utilizado la obra de Borges sin autorización y por haberla alterado. En su momento, habíamos iniciado una mediación por $1 (un peso), era algo simbólico, y él no quiso conciliar. Bueno, ahora vamos a poner un monto acorde al perjuicio que ha provocado".

 

De momento, esta es la situación en la que se encuentra el caso. Puede que esta sentencia sirva para replantear las formas y el celo con las que se escrutan y judicializan algunos elementos que pertenecen, de manera evidente, al orden de la creación y la cultura. El hecho de que sea justamente la obra de Borges la que se sitúe en el centro de este debate resulta significativo y a la vez paradójico, siendo la reelaboración sistemática de la tradición una de las marcas definitivas de su poética.