Friederike Mayröcker (1924-2021)Friederike Mayröcker (Viena, 1924-2021) era poeta, narradora, dramaturga y escritora de libros infantiles. En 1946 publicó sus primeros trabajos en la revista de vanguardia Der Plan. Hasta 1969 ejerció como maestra de inglés en varias escuelas públicas en Viena, año en que abandonó su trabajo y se retiró para dedicarse por completo a la escritura. En los años ‘80 experimentó con una combinación de gráfica, collage y elementos textuales. Entre sus libros más recientes se encuentran Requiem für Ernst Jandl (2001), Die kommunizierenden Gefäße (2003), Sinclair Sofokles der Baby-Saurier (con ilustraciones de Angelica Kauffmann. St. Pölten, 2004), Gesammelte. Gedichte, 1939-2003 (editado por Marcel Beyer. 2005), Und ich schüttelte einen Liebling (2005) y Von den Umarmungen (2012). Ha recibido innumerables premios y distinciones, entre las que cabe destacar el premio Georg Trakl (1977), el Friedrich Hölderlin (1993), el Georg Büchner (2001) y el Peter Huchel (2010).

 

Los siguientes poemas fueron seleccionados por la poeta para participar de la Antología de poesía austriaca actual que publicó Función Lenguaje en el año 2018, en traducción de José Luis Reina Palazón:

 

 

          “dado que yo era 1 niño . .”                                                

 

          serán de nuevo los copos el fuego plateado tiritando en sus fundas

          los muertos, pero ahora es 1 de mayo la voz del ruiseñor

          (todavía no la he oído) mientras repaso el cielo en busca de la 1.

          golondrina: amiga de mis primeros años en D., entonces el corazón

          lleno de eterna alegría y sonar de los aires me acuerdo

          y yo de la mano de la suave madre que como FLOR se

          inclinaba a mí que me amaba como nadie me había amado nunca

          por las tardes en el patio interior de la casa las luciérnagas atraían la

          luna flotaba en sus figuras, las estrellas se caían. Yo

          estaba empotrada en una alegría permanente, constancia de los perales

          ante el portalón, los morales sangraban, su sangre negra sobre

          la calle del pueblo, la custodia de las flores del saúco, 1 brisa por

          la mañana, 1 marginalia en esta orilla, yo también para las hierbas suaves

          en el abismo del tiempo

 

***

 

          Parque del palacio en Pötzleindorf con corza fotografiada por Julian Schutting

                                              tal vez también un fresco

                                                                                           

          mira la parda cosa en medio de altas hierbas de una floresta ondulante

          escaramujos (consagración de la inocencia) el LÚMEN de un día de pleno

          verano, mira con recelo está todo silente (film silente) mi ojo

          mira a su vez a la corza en vestidura de misa, saludo su tierna

          figura me mira está ahí desde hace 1000 años vuelta hacia mí

          así quedará mucho tiempo mira con recelo pasarán muchos veranos

          por sus ojos por su rostro mira con recelo me mira con creciente

          cuerpo inerte, vellocino de la adoración

          en el pecho (por medio de voz copiada para el oído sangrante)

          sobre la roca alta sobre el claro bosque en la colina a través del cual penetran

          rayos de sol y se hunden en la hierba en movimiento

          (arrugo llorando los corazones de pájaros anatomía de un lenguaje puntual

          cerezas comiendo en la profunda noche mientras ruiseñores

          (cigarras) cantan y (trinan) tal vez también ardillas en fuga,

          felices liebres – finalmente férreo arrebol de la tarde con

          campanillas fugaces)

 

          para Julian Schutting

 

***                                      

 

          hacia la orilla sonora el dolor es el mundo y comienza

          ya por la mañana el incomprensible flujo del duelo la

          soledad grande. La piedra del mar bajo la almohada donde

          están los bosques las flores la hierba la hierbita. Esa es

          la mano que se retira al tenderse hacia mí esa es la propia

          imagen en el espejo de la que me espanto esos son

          los pájaros también ellos sin salvación ése es el cráneo ánfora

          ahí quiero morir o la corona de mimbres. Nos mantenemos en

          la escritura porque otro campo no tenemos, Thomas

          Kling. La mariposa de la col, el pájaro del crepúsculo

          me revolotea INCÓMODO ante el ojo, Waterloo con violetas

          y rayos

 

***                                                  

 

                                                         así descansa así refresca la Llama que vosotros

                                 estáis llenos de Ceniza pero él, y espolea

                                 los Ojos                     

 

          ponme solo 1 flor sobre la tumba fresca no una

          corona no manitas de abetos cima de palmas y 1 saludo hacia el otro lado

          la tierra extranjera que nunca yo quería pisar. No me visites

          en mi tumba no me ayuda yo ya estoy

          muerta. Estoy tan triste ahora y tengo miedo de

          abandonar este mundo que tanto he amado con sus flores

          arbustos árboles lunas con sus maravillosas criaturas

          nocturnas. Mi vida fue demasiado corta para mi sueño vital