Revista FL 7

Revista FL 7Ejemplares ya disponibles en Función Lenguaje.

 

Presentación

 

El mundo está irregularmente sembrado de disposiciones regulares.

Paul Valéry

 

            Esta segunda antología de poesía europea contemporánea que propone Función Lenguaje en su Revista Multidisciplinar está dedicada a la poesía austriaca actual. Aquí recogemos obras escritas en los últimos dieciocho años por treinta autores de distintas generaciones y regiones. La primera, como ya saben nuestros lectores, la dedicamos a la poesía suiza actual (Año 5, Número 6, otoño de 2016).

            La selección de autores, en esta ocasión, corrió a cargo de la poeta Augusta Laar –también incluida en esta antología–, sin cuya complicidad y conocimiento este número especial de la Revista FL no habría sido posible. El trabajo de traducción, una vez más, corresponde a la pericia y sensibilidad lingüística de José Luis Reina Palazón, sin duda uno de los más importantes traductores del alemán con los que cuenta la lengua castellana.

            Con la intención de proponer una muestra amplia y variada de la poesía que se escribe hoy en día en la República de Austria, se han reunido escritores inéditos en castellano –la mayor parte de ellos– y monumentos literarios centroeuropeos, como es el caso de Friederike Mayröcker, la «gran dama» de las letras austriacas. Se pretende, por tanto, que la antología sea un espacio donde convivan poetas ya consagrados por el público y la crítica con autores noveles o poetas de largo recorrido que no han sido aún traducidos al castellano. Con ello esperamos presentar al público español un acercamiento fragmentario pero abarcador a la poesía austriaca contemporánea, a las tradiciones que la sustentan, sus actualizaciones, renovaciones y revoluciones.

            Desde el comienzo de la Revista FL hemos confiado en el poder de sugerencia y revelación que tienen las imágenes en un objeto (un libro-revista) cuya naturaleza es consustancialmente gráfica, y en el que las distintas grafías se complementan y dialogan potenciando sus sentidos. Las imágenes no ilustran los textos; invitan a modificar la perspectiva sobre los textos, introducen factores de extrañamiento. Quizá sea éste el número de la Revista en el que alcanza una imbricación conceptual más acabada el vínculo entre palabra e imagen.

 

            «La mayoría de la gente ve con el intelecto mucho más a menudo que con los ojos», señala Paul Valéry en un famoso ensayo sobre Leonardo. «Un artista moderno», continúa, «debe perder las dos terceras partes de su tiempo intentando ver lo que es visible, y sobre todo no ver lo que es invisible». Así explica Maupassant este fenómeno: «estamos habituados a no servirnos de nuestros ojos, sino con el recuerdo de lo que se ha pensado antes que nosotros sobre aquello que contemplamos». El extrañamiento se convierte en imprescindible en la construcción de la mirada. Frente a las fantasmagorías que el dogma, el paradigma o la costumbre suelen imponer a la mirada, el cristalino abierto a la sorpresa, al encantamiento, a la seducción del «objeto» en su presencia despojada de retóricas vicarias y en su potencia, no en su clausura. Sin mirada personal no hay poema. Lo dice mejor Celan: «desde cada una de tus palabras mira tu ojo. Poema sin párpados, sin pestañas, siempre despierto». El arte contemporáneo –su producción y recepción– es heredero de este planteamiento, y la gran mayoría de las obras recogidas en este volumen confirman su vigencia, ya que trazan nuevos caminos (personales, originales) entre lo visible y lo invisible, entre la materia y el espíritu. Caminos que no vienen pautados y señalizados por capas geológicas de supersticiones más o menos estructuradas y consensuadas: «una obra de arte debería enseñarnos siempre que no habíamos visto lo que estamos viendo» (Valéry).

            En la base de estas miradas renovadoras (oscilamos aquí entre literalidad y metáfora) está el conocimiento adecuado de las leyes que regulan el funcionamiento de la mirada. Solo se puede alterar realmente la perspectiva si se comprende cómo funciona la perspectiva. Y aquí es donde resulta de gran interés la obra gráfica que acompaña esta antología, procedente de Perspectiva corporum regularium (1568), libro del orfebre, dibujante y constructor de instrumentos científicos Wentzel Jamnitzer, nacido en Viena en 1508 y radicado en Núremberg hacia 1530 (donde se desempeñaría como regidor oficial y cincelador de los buriles de la ciudad). Jamnitzer es considerado como uno de los mayores exponentes del manierismo constructivista o «técnico». Su tratado sobre los cuerpos sólidos regulares, o «sólidos platónicos», recoge veinticuatro ejemplos de cada uno de los cinco poliedros convexos regulares (tetraedro, octaedro, hexaedro, icosaedro y dodecaedro) que ya habían ocupado en términos teóricos o prácticos a Pitágoras, Euclides, Teeteto, Platón (que los utilizó en el Timeo en un intento de explicar la creación del Universo) y otros tantos en la Antigüedad, y que requirieron de un gran dominio de la técnica y altas dosis de imaginación para transformar su realidad tridimensional en ilustraciones bidimensionales. Leemos a Jamnitzer:

 

Así pues, desde mi juventud, y al mismo tiempo que mi profesión y el entendimiento de la misericordiosa palabra divina, la práctica del magnífico arte que es la perspectiva, que los antiguos griegos llamaban óptica, siempre me ha resultado un ejercicio divertido, a saber, un arte que enseña la calidad, el género y la naturaleza de las líneas y del flujo que se proyecta en un vaivén de nuestra vista sobre las cosas del exterior, y de todo lo que puede, en el universo, ser visto por nuestro ojo humano, ya sean los cuerpos celestes y el firmamento o los cuerpos terrestres, montañas, valles, edificios, castillos, ciudades, pueblos y paisajes u otros cuerpos, en suma todo lo que es captado y comprendido por la visión, cercano o lejano, arriba o abajo, formado con todos los ángulos y salientes que se quiera. Todo ello cae dentro del terreno de la perspectiva, y de ahí se deduce además la bella sutileza de dibujar, describir y ejecutar sobre un plano o una superficie plana todos los cuerpos citados con sus espesores, anchuras y longitudes según la proporción, así como sus cortes y sus escorzos tal como se ven según la diferencia o la lejanía de su posición en relación con el ojo humano, de manera que todo el mundo esté convencido de que están allí realmente, hasta el punto de poder tocarlos. *

 

            La fría precisión de los dibujos de Jamnitzer (convertidos en aguafuertes por medio de planchas en bronce realizadas por Jost Amman) sugiere paradójicamente una visión fantástica de la realidad sensible y encarna como pocos la fusión entre ciencias y artes que regía al manierismo, donde las disciplinas y los saberes se entrecruzaban con el anhelo de hacer perceptible la «armonía universal». Las vocales, los elementos primordiales, los signos del zodíaco, los sentidos, las notas musicales y otros denominadores comunes que ya habían obsesionado a los creadores del Renacimiento se dan cita en su obra a la manera de una mística numérica, proyectando desde la forma, la posición y las dimensiones de un cuerpo sólido las vibraciones de lo espiritual; dibujos que invitan al desplazamiento desde el objeto hacia la abstracción metafísica, desde la materia sujeta a los rigores del espacio hacia la ingravidez de la idea; formas que viajan, en definitiva, de la geometría a la poesía. A estos cuerpos regulares, Jamnitzer los inscribe en esferas uterinas y agrega espirales sinusoidales, esferas caladas, cuerpos cónicos, coronas y otros cuerpos derivados transparentes. Todo ello resulta de un gran poder evocador o, como dice el propio Jamnitzer en su «Prefacio para los aficionados a la perspectiva» (texto publicado en la segunda edición de Perspectiva corporum regularium, aparecida en Ámsterdam en 1626), sus dibujos están hechos «con el fin de que, fuera incluso de su gran utilidad, sean apreciados con arrobamiento del alma».

 

ERNESTO BOTTINI

Editor de Función Lenguaje

Madrid, junio de 2018

 

* En Perspectiva corporum regularium. Traducción de Elena del Amo. La Biblioteca Sumergida. Ediciones Siruela. Madrid, 1993.

 

 

Autores:

 

Renate Aichinger

Raimund Bahr

Helwig Brunner

Petra Ganglbauer

Andrea Grill

Sabine Gruber

Sandra Gugić

Sonja Harter

Christine Huber

Barbara Hundegger

Semier Insayif

Christoph Janacs

Gerhard Jaschke

Günther Kaip

Christian Katt

Ilse Kilic

Rudolf Kraus

Margret Kreidl

Augusta Laar

Friederike Mayröcker

Birgit Müller-Wieland

Astrid Nischkauer

Judith Nika Pfeifer

Jörg Piringer

Sophie Reyer

Gerhard Ruiss

Robert Schindel

Marion Steinfellner

Herbert J. Wimmer

Jörg Zemmler