El lenguaje y la escritura

El protagonista de la última novela del escritor inglés David Lodge, La vida en sordina, es un profesor de lingüística jubilado que está quedándose sordo. Toda una vida dedicada a escuchar la crujiente sonoridad del lenguaje, resulta abolida de manera inexorable por la sordera. Durante una fiesta el profesor es abordado por una bella mujer que le hace una proposición que él, perdido en el ruido de fondo del público acepta, aunque no logra desentrañarla en su totalidad. La gestualidad de la mujer y la sordera del profesor se suman para producir un equívoco terrible. Es que los actos del lenguaje son complejos incluso para los especialistas y poseen zonas grises que el hablante natural, convencido de su idoneidad en una lengua determinada, saltea, hasta que el desastre se hace evidente. En este sentido todo ser humano puede estar profundamente sordo.

 

La cabeza letrada

 

Publica El País (Uruguay)
 

Por Álvaro Ojeda

 

Enunciados. Si la sordera elimina la certeza del mensaje en el lenguaje hablado y la gesticulación no alcanza para transmitir contenidos precisos, sólo queda la escritura. David R. Olson -profesor de Ciencias Cognitivas Aplicadas- desacraliza también la consolidada confianza que la escritura ha despertado en el hombre. Hasta el capítulo 5 del presente volumen (El mundo sobre el papel. El impacto de la escritura y la lectura en la estructura del conocimiento), el análisis de Olson es cronológico. Partiendo de una minuciosa historia de la escritura, llega hasta los dos ejes centrales de su exposición: la introducción del alfabeto por los griegos hacia el 750 a.C. y la invención de la imprenta con el proceso previo de alfabetización iniciado durante ese largo y fecundo desliz que fue el Renacimiento. La escritura ordena el pensamiento y lo fija, y no al revés como suele pensarse. Respecto a los griegos escribe Olson: "Lo que los griegos inventaron no fueron argumentos, sino ideas sobre argumentos, no tanto conocimiento como una epistemología que incluía una serie de categorías o conceptos para representar formas de argumentos: los conceptos de lógica, prueba, investigación y magia." Uno de los textos más antiguos de medicina conocidos -sobre la enfermedad sagrada del siglo V a.C.- reconoce una causalidad tangible en la epilepsia que deja de lado toda referencia a los dioses. La escritura permitió redefinir la argumentación utilizando una analogía: las cabras padecen los mismos ataques epilépticos que los hombres y al abrirse el cráneo de una de estas cabras enfermas, se comprueba una presencia inusitada de flema en su cerebro, lo que constituye la causa eficiente de la enfermedad. La etiología de la epilepsia es errónea pero el razonamiento es moderno. Sin embargo, no todos son avances. El destierro de una cultura basada en la oralidad elimina el encorsetamiento de la rima, de la extensión limitada y del estereotipo del héroe pero aleja al futuro lector de la verdadera intención del autor: el signo frío nada dice, nada entona.

 

Respecto al Renacimiento y a la invención de la imprenta, Olson no puede sino remitirse a Marshall McLuhan que señalaba como cambios esenciales del período: la eliminación del testimonio bajo juramento por el documento escrito, el estudio privado que reemplaza al desempeño público con toda su carga de inamovible retórica, la lectura en silencio, la sustitución del ícono sagrado por la reproducción pictórica de hechos religiosos y un largo y continuo etcétera. Cada medio nuevo, el alfabeto, la imprenta o internet, acaban por alterar el contenido del mensaje.

 

Sistema y teoría. Olson no deja nada sin revisar. Desde la creación del lenguaje escrito y su proceso de captación y expansión por medio de la memoria, pasando por el aprendizaje del lenguaje que realizan los niños -pulverizando de paso toda asimilación sobre culturas primitivas y mente infantil- hasta numerosos e interesantes ejemplos de antropología comparada. En este punto, Olson revela que el nivel de razonamiento lógico en las sociedades tradicionales resulta en ocasiones, perturbador. Si en dichas sociedades se agrupa a sus habitantes en tres sectores: granjeros analfabetos, granjeros con algún contacto con la escritura y granjeros escolarizados, se obtendrán ante interrogantes de carácter lógico, respuestas más concretas en el primer grupo y más abstractas en el tercero, cayendo el segundo grupo en un estadio intermedio de respuestas. El siguiente ejemplo es esclarecedor: "En el norte lejano, donde hay nieve, todos los osos son blancos. Novaya Zemlya está en el norte lejano y siempre hay nieve allí. ¿De qué color son los osos en ese lugar? A lo cual el sujeto analfabeto responde: no lo sé, hay diferentes clases de osos." No debe inferirse de esta respuesta una valoración excesiva de la alfabetización como el único sistema que permite el desarrollo de modelos de pensamiento abstracto. Nuestros ancestros neolíticos realizaron una verdadera revolución tecnológica y carecían de alfabeto. Acaso por paradojas como la expuesta, el libro presenta un tono descriptivo erudito que obliga al lector al sano ejercicio de la reflexión.

 

Aviso a la población. El primer enunciado de la tesis final de Olson establece que: "aprender a leer y escribir no sólo aporta la conciencia lingüística; también nos permite pensar el habla en términos de un sistema representacional." La escritura provee modelos para el léxico y la sintaxis, y sobre todo para establecer las propiedades lógicas de lo que se dice o de lo que se lee. La segunda pauta suaviza el enunciado anterior porque: "ningún sistema de escritura, incluyendo el alfabeto, vuelve consciente todos los aspectos de lo dicho."

 

La llamada "fuerza ilocucional o ilocutoria de un enunciado" es decir, cómo pretende el hablante que sea interpretado lo que ha dicho, queda fuera del sistema alfabético o de cualquier otro sistema de escritura por no hablar de un tótem o de un ícono religioso. Para aumentar la incertidumbre sobre una herramienta que, de forma engañosa, no parece poseer secretos para los que la utilizan a diario, el tercer principio plantea: "es difícil, tal vez imposible, hacer consciente lo que la escritura como modelo no representa." Un engaño por el cual, todo individuo que utiliza un sistema de escritura supone que dice lo que él desea decir. Para el que maneja el lenguaje -hablante común, escritor profesional, docente o presidente de la república- todo está dicho en lo que dice, sin fisuras ni dudas, y no es así. El cuarto principio no es menos ominoso: "una vez que la escritura como modelo ha sido asimilada, es extremadamente difícil dejar de pensar en ese modelo y ver de qué modo alguien que no está familiarizado con él, percibe la lengua." Como de leer el mundo y entender a los semejantes se trata, Olson reproduce un fragmento de la tira cómica "Carlitos" del dibujante estadounidense Charles Schulz. En ella Carlitos le plantea a una niña la posibilidad de retractarse de algo que dijo y que obviamente carece de importancia. Son niños y están aburridos. La niña se sorprende y comienza a declarar que ella no tiene nada sobre lo que retractarse. Y agrega que cuando dice algo es eso exactamente lo que quiere decir. En el último cuadro de la tira la niña vocifera en letras gigantes: "¡Lo que digo es lo que quiero decir! ¡Lo que quiero decir lo digo!". Los gritos exasperados de la niña no aclaran el mensaje, sólo repiten su ausencia una y otra vez. Tampoco logran aclararlo las letras, el trazo, la lectura.


 

Ficha:

 

EL MUNDO SOBRE EL PAPEL
El impacto de la escritura y la lectura en la estructura del conocimiento

David R. Olson
Gedisa, 349 págs.
Barcelona, 2005